Las ilusiones, el principio

El 23 de marzo de 2002 fue remitido el documento "Memoria resumen del proyecto de explotación "Aguablanca" (Monesterio, Badajoz)" por parte del Ministerio de Medio Ambiente a una serie de instituciones, personas físicas e instituciones para que como es preceptivo (Real Decreto 1131/1998) se enviaran posibles alternativas y sugerencias referidas a aspectos medioambientales del proyecto a dicho ministerio, para que sean consideradas por el titular del proyecto en el Estudio de Impacto Ambiental de dicha explotación minera. Por citar algunas de las instituciones a las que llegó dicho documento y que en su momento enviaron sugerencias al Ministerio de Medio Ambiente, pueden citarse "Ecologistas en Acción-Extremadura" (Cúriga de Monesterio) y "SEO/BirdLife"; gracias a ellas conocimos de primera mano este estudio y con ambas colaboramos a la hora de presentar sugerencias y alternativas.

Desmontes en el área de Aguablanca

No es necesario hacer un estudio exhaustivo en las hemerotecas para recordar las enormes expectativas que ha causado el descubrimiento de este yacimiento minero en Monesterio. Al principio parecía que iba a tratarse de algo así como la fiebre del oro en versión extremeña; daba la impresión de que podría solucionar la vida a un buen número de personas. Después ha existido un largo periodo de estudios y de negociaciones con distintas empresas que desembocaron en la reciente decisión de la empresa "Río Narcea Golden Mines S.A.", domiciliada en Salas (Asturias) de llevar a cabo su explotación tras una serie de estudios previos, en los que ahora se halla. Sin embargo, no ha sido hasta el pasado mes de marzo cuando se han conocido las verdaderas características de este proyecto, y la ilusión por esta especie de lotería que parecía haberle tocado a Monesterio empieza a desvanecerse.

Hay que ver lo que los matices, tremendos en el caso de Aguablanca, pueden llegar a cambiar las cosas. El proyecto enviado será sumamente agresivo sobre el medio natural y por ello sobre la propia economía de este municipio, tan dependiente como es de la naturaleza. A nuestro entender el equilibrio entre perjuicios y beneficios está claramente decantado hacia los primeros. Esto ha sido precisamente lo que ha motivado este artículo. La necesidad de que la gente, y en especial los habitantes de Monesterio sean conscientes de la magnitud de la explotación proyectada y de que existen formas más sencillas y mucho menos agresivas para el desarrollo socioeconómico de su municipio.

Las características del proyecto

Para ello describiremos las características principales de las actuaciones en proyecto, sobre todo, las que más incidirán sobre la economía y la naturaleza del entorno: La explotación será una mina a cielo abierto que tendrá una "superficie de corta" (el área dónde se ira excavando y extrayendo materiales) de 23,14 has. En esta zona se excavará en "bancos" (algo así como terrazas) con unas alturas de 10 m. y unas anchuras de 30 m. El material que sale de esta corta se transportará a una plataforma elevada con capacidad para 150.000 toneladas de mineral, desde dónde irá distribuyéndose para recibir distintos tratamientos (machaqueo, molienda, separación según los tamaños de granos, etc.) hasta obtener por una parte los concentrados de niquel y de cobre (que se enviarán diariamente a Sevilla y Huelva), y por la otra los restos que no son aprovechables, pero que aún tienen una muy elevada concentración de componentes metálicos altamente contaminantes. Este material residual irá acumulándose en dos escombreras con unas superficies respectivas de 77,12 has. y de 36,61 has. Además, se construirá una balsa para lodos "estériles" de 13,9 millones de metros cúbicos. Además esta área minera recibirá electricidad a través de tres líneas; de alta, media y baja tensión respectivamente, y tendrá acceso mediante una pista de nueva creación, de varios kilómetros de longitud y de una gran anchura, suficiente para que puedan cruzarse dos vehículos de gran tonelaje. La razón de que no concretemos más es porque en el estudio no se dice prácticamente nada al respecto, lo cual no es aceptable, por cuanto que con seguridad se tratarán de obras nada despreciables, que suponen en muchos proyectos la obligación por sí solas de la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental detallado. Con respecto a los aspectos laborales, hay que señalar que está previsto contratar durante los 11 años que durará la explotación un número de trabajadores de operación y mantenimiento de 57,54 (valor medio de los puestos previstos en los distintos años), además de otros 14 empleados de supervisión. En estos últimos se incluyen los puestos de mayor cualificación: ingenieros de minas, geólogos, topógrafos, etc. En los del primer grupo se incluye personal de transporte (conductores de vehículos pesados), de perforación-voladura, de planificación, etc. O sea, personal con un grado de cualificación que podría definirse como medio.

Una vista del Pantano del Romeral desde Aguablanca

Lo positivo

Entre los beneficios que supondrá el proyecto minero de Aguablanca, ha de ser destacada en primer lugar la creación de aproximadamente 72 empleos directos que serán mantenidos durante los once años que durará la explotación. Además de ellos ha de mencionarse la creación de un número indeterminado de puestos de trabajos indirectos que se localizarán en Monesterio, aunque a nuestro entender se crearán principalmente en las poblaciones vecinas de Santa Olalla y en aquellas que queden más proximas a la explotación (Monesterio está a 17 kms. mientras que Santa Olalla está a 8 kms.) y en la ruta de tránsito de los camiones hacia Sevilla y Huelva. A no ser, claro está, que la empresa obligue a los trabajadores a alojarse en Monesterio o que el ayuntamiento ceda a bajo precio instalaciones para ubicar talleres y oficinas (como ya lo ha hecho con algunas naves de Las Moreras). También hay que señalar entre los aspectos positivos del proyecto la generación de ganancias para los propietarios de la empresa titular de la explotación, y la que es de suponer que han tenido los propietarios de la finca donde queda localizada la mina, por expropiación, por la venta de los terrenos o por la concesión, lo cual no podemos tampoco concretar, ya que no disponemos de información al respecto

Lo negativo

En lo relativo a los perjuicios que supondrá el proyecto, hay que referirse a varios de una gran importancia. En primer lugar al que será el impacto principal, la pérdida de una superficie total de 320 has. de dehesa de una impotancia altísima en una localidad como Monesterio, cuyo principal recurso económico es el cerdo ibérico, y más concretamente el alimentado con las bellotas que sólo puerden producirse en las dehesas. Quizá sea necesario recordar aquí, para quien no sea consciente de ello, que el cerdo ibérico puede producirse en cualquier sitio, que lo que realmente hace que seamos líderes en la producción de cerdo ibérico de bellota son nuestras dehesas. Éstas si que no existen en cualquier sitio. No es nada inteligente acabar con los encinares adehesado que tan rentables están siendo en los últimos años en toda su área de distribución en España. Esto es algo tan descabellado como si en La Rioja se dedicaran a arrancar las viñas por el descubrimiento de un nuevo yacimiento minero. El tamaño medio de las explotaciones agropecuarias de Monesterio es de aproximadamente 30 has (si utilizamos los valores de la Comarca Agraria de Jerez de los Caballeros y no los de la de Llerena -en dónde realmente se incluye-, mucho más acordes con la realidad de este municipio). Según ello, y olvidando que la finca de Aguablanca en la actualidad sea o no un latifundio, lo cierto es que en esas 320 has habría superficie suficiente como para mantener aproximadamente 10 empleos no durante 11 años, sino durante toda la vida de esos trabajadores y las de sus descendientes. Ciertamente el número no es tan espectacular como los 72 puestos de trabajo de la mina, pero sí que son infinitamente más estables a largo plazo. En menos de dos generaciones se igualarían estos valores de la dehesa con los de la mina, con el aliciente de mantener perfectamente conservados los encinares, dispuestos a seguir produciendo durante otros cientos de años más.

La Rivera de Cala, justo en el límite entre Andalucía y Extremadura

Otro grave impacto que esta explotación producirá será el de la contaminación de las aguas por lixiviación y escorrentía, y por filtración con las aguas de lluvia que caiga sobre las enormes escombreras proyectadas. Estas aguas irán a parar a los cursos fluviales de este entorno; esto es al Culebrín, a la Rivera de Cala, a la de Huelva, e incluso al Embalse del Gergal. Ciertamente la contaminación no afectará a Monesterio, aunque sí a las localidades vecinas como El Real de la Jara y a todas las que se abastecen de estos cursos fluviales, incluyendo a la ciudad de Sevilla que recibe agua potable del mencionado embalse. Todos estos municipios se verán también amenazados por el riesgo de tener a tan pocos kilómetros una balsa de lodos estériles (curiosa denominación para un material tan tóxico) de 13,9 hm3. Quizás haya que hacer una rápida comparación para hacernos idea del tamaño de este embalse de aguas y lodos tóxicos: el Embalse de Tentudía almacena sólo 5 hm3 (frente a los 13,9 hm3 del otro proyectado). Es decir, casi triplica su tamaño. Un "regalito" de Río Narcea Golden Mines S.A. para el Real de la Jara y el resto de municipios, como el que les hizo Boliden Apirsa a los agricultores y ganaderos de la comarca de Doñana.

Además de los impactos sobre las personas, sobre el medio social, hay que señalar también el daño que sufrirá la naturaleza de este territorio, no sólo por la pérdida de hábitat de gran valor ambiental, por el impacto sobre el paisaje o por la contaminación; también por otras instalaciones como los tendidos eléctricos, como las pistas de nueva creación o como algunas infraestructuras entre las que se puede destacar la enorme plataforma con capacidad para 150.000 toneladas de rocas procedentes de la mina. Piensen, para apreciar el tamaño tan descomunal de esta planta, que un camión de gran tonelaje pesa unas 30 tms., y sólo con una sencilla división podrán hacerse una idea de a qué equivale esta magnitud.

La mina y el desarrollo rural

Después de lo argumentado sobre los impactos negativos del proyecto, queremos señalar que una explotación minera con las características que han sido mencionadas es la antítesis del tipo de actuaciones que serían aconsejables en el marco de un desarrollo socioeconómico que respete los recursos, el patrimonio y el medio de vida rural. Por sí misma, por su propia concepción, tiene un planteamiento contrario al que debería de tener si se respetaran las premisas que se proponen en la bibliografía sobre desarrollo rural y que defienden los técnicos que trabajan en este campo. Nos referimos por ejemplo a que este desarrollo debe basarse en actuaciones que utilicen los recursos de una forma sostenible y que no los agoten, transformando además el entorno y dejándolo esquilmado y sin posibilidades de futuro. También, a que deben de estar basadas en los recursos tradicionales que mejor definen la idiosincrasia de los habitantes de cada área rural, esto es, que estén basadas en sus potenciales endógenos. Además, han de respetar la naturaleza, ya que muchas de las propuestas para el crecimiento se basan en que se conserve intacta (todo lo relacionado con la naturaleza y el medioambiente está considerado como un nuevo yacimiento de empleo según las recomendaciones de la Comisión Europea en este sentido). Estas actuaciones también deben de contribuir al mantenimiento de la población a medio-largo plazo y no de una forma tan efímera como son 11 años, sin ningún plan para asentar a estos trabajadores y a sus familias de forma permanente en la localidad, que quedará sumida en el vacío que es normal en casos como el que nos ocupa.

Las alternativas, las soluciones, las medidas correctoras

En el proyecto al que hacíamos mención al comienzo de este artículo, redactado por el equipo de la consultora "Norcontrol-Soluziona" con sede en La Coruña e integrado por cinco ingenieros de minas, dos ingenieros agrónomos y una abogada, también se hace referencia a una serie de medidas correctoras o atenuadoras de los impactos que deben de acompañar a cualquier actuación de un determinado tamaño que se desarrolle en el medio natural, aunque no se hace ninguna referencia a posibles alternativas a dicha explotación. Las medidas correctoras que propone esta empresa consultora con tan escasa cualificación, tratándose de temas medioambientales de Extremadura, son obvias -revegetación de las escombreras con plantas autóctonas-, inexistentes -no se habla de cómo podría restaurarse la inmensa balsa de lodos tóxicos- e incluso, por tomarnos a los extremeños por tontos, ofensivas; me explico, se propone la creación de una "vía verde" (bonito nombre para camuflar la apertura y la no restauración de la pista de acceso en la dehesa originaria) para (palabras textuales) "la aportación de una Vía Verde Ambiental al patrimonio extremeño". Quizás además debamos estarles agradecidos por descubrirnos qué es lo ambiental y qué no lo es, o a lo mejor lo que sucede es que la naturaleza de Galicia está tan degradada por técnicos como ellos, que han olvidado en qué consistía la naturaleza de verdad, o puede también que ni se hayan dignado a viajar hasta aquí y comprobar in situ que aquí existen unas fantásticas vías verdes de verdad, las pecuarias, algunas de las cuales se dañarán con el proyecto, y para las que tampoco proponen corrección alguna.

Detalle del área de desbroce

Otra vista desde la cercana Sierra de Aguafría

Madroños en el término de Monesterio

En este apartado queremos proponer posibles alternativas de explotación y las medidas que consideramos que son de obligado cumplimiento para atenuar -sólo atenuar- este grave impacto ambiental y socioeconómico previsto. A nuestro entender, la única alternativa posible a esta explotación es la de una mina con galerías subterráneas en la que se acceda a los filones con mayor ley mineral (con mayor porcentaje de pureza de los minerales de interés) y en la que no se produzcan tan enorme cantidad de escombros de baja ley mineral y de residuos en forma de lodos tóxicos debidos a los agresivos tratamientos para concentrar el mineral. Entre las medidas correctoras hay que hablar de dos grupos de gran importancia: el primero, las destinadas a restaurar la cubierta vegetal que se destruirá, que debe de tener por sí misma un estudio serio y detallado, con plazos de ejecución, con un programa de plantaciones, con un seguimiento estricto y con una seguridad, mejor en forma de fianza, de que va a realizarse real y correctamente. Estamos demasiado acostumbrados a que se propongan medidas correctoras en los estudios previos y a que posteriormente no se cumplan ninguna. El segundo grupo es el de las medidas destinadas a corregir el impacto sobre las aguas. En este punto hemos de señalar que no encontramos ninguna medida que pueda corregir el tremendo impacto de una balsa de lodos contaminantes de más de 150 hectáreas de superficie y 13,9 hm3, aunque haya algunas posibilidades para evitar el riesgo de rotura -incrementando los parámetros para el cálculo de los muros de contención- o de filtraciones -haciendo un estudio de impermeabilización si fuera practicable-. Además, sería necesario asimismo recoger el agua de escorrentía y lixiviación en todo el perímetro de las escombreras, dado su alto potencial contaminante. Existen muchas otras posibles medidas correctoras más, que comentaremos brevemente dada su menor importancia con respecto a las primeras; por ejemplo, la pista de acceso debería de ser clausurada, restaurada la dehesa original así como las vías pecuarias afectadas (un cordel y una vereda); los tendidos eléctricos deben de ser subterráneos para no afectar a las varias especies amenazadas que se distribuyen en el entorno (cigüeñas negras, águilas reales, etc.); los ríos y arroyos afectados deberían de ser restaurados y revegetados, debería también estudiarse algún tipo de sistema que impida el acceso de personas y animales a las orillas de la balsa de "estériles"; sería asimismo de interés la puesta en práctica de medidas que atenúen el fuerte impacto paisajístico de las explotaciones -pantallas vegetales, colores y materiales integrados-, etc.

Arturo López Gallego,

Biólogo, Técnico en Desarrollo Local.

(*).- Este artículo fue enviado por el autor al Excelentísimo Ayuntamiento de Monesterio, a petición de la comisión encargada de la edición de la Revista de Ferias y Fiestas 2002, el cual no fue publicado, sin recibir por ello ni una sóla explicación. Aunque de izquierdas y en teoría democrático, obviamente, en este ayuntamiento en la actualidad existe una grave carencia: la libertad de expresión.

LA EXPLOTACIÓN MINERA DE AGUABLANCA EN UN MUNDO RURAL SOSTENIBLE (*)