Imágenes para el recuerdo - Galería
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La
ciudad de Zafra destaca por el encanto de su urbanismo intramuros,
la importancia de las muestras artísticas que acoge
unido a su oportuna situación en la Ruta de la Plata
(N-630), al sur de Extremadura y en un área intermedia
entre Andalucía, Castilla-La Mancha y el Alentejo portugués.
Las primeras noticias fidedignas de Zafra se remontan a la
época medieval aunque no es hasta el siglo XIV cuando
comienza a adquirir un papel cada vez más preponderante
en el sur de Extremadura. En el año 1394 la ciudad
fue donada por Enrique III a Sornes Suárez de Figueroa,
un adolescente que era camarero de la Reina e hijo del Gran
Maestre de la Orden de Santiago.
Los
Suárez de Figueroa decidieron convertir a Zafra en
el centro de todos sus dominios (el Señorío
de Zafra), que habían ido acrecentando en los últimos
años del siglo XIV y durante la centuria siguiente.
La
villa fue adoptando una nueva fisonomía; Comenzaron
los cambios con la construcción de una muralla, que
a modo de cinturón englobó el viejo caserío
y que nacía y con la doble misión de defender
y fiscalizar a sus vecinos, a los comerciantes y viajeros.
Testimonios de la misma son la Ronda de la Maestranza, la
Callejita del Clavel y las puertas de Jerez y Badajoz.
Cuando
en 1460, los Suárez de Figueroa alcanzaron el título
de Condes de Feria ya habían conseguido que la villa
mostrase un cierto aire monumental al haber levantado grandes
edificios destinados a su residencia (Alcázar) y
a panteón de linaje (Monasterio de clarisas de Santa
Maria del Valle).
La
actividad edificatoria adquirió un nuevo sentido
en los últimos años del siglo XVI y los primeros
del XVII: reconversión del viejo Alcázar condal
en un palacio acorde con los nuevos gustos de la corte de
los Austria. Bajo el auspicio de la Casa de Feriase fueron
levantando en la trama de la villa establecimientos asistenciales
(Hospitales de Santiago, San Miguel y San Ildefonso) y los
conventos femeninos (clarisas de Santa Marina, Terciarias
de la Cruz, dominicanas de Santa Catalina y Regina Coelli.
Extramuros se levantaron los monasterios dominicos de Santo
Domingo del Campo y El Rosario y de fanciscanos de San Benito
y San Onofre de La Lapa.
MONUMENTOS
DE INTERES
El
viajero que decide recorrer la calles de Zafra no puede
pasar por alto el Palacio de los Duques de Feria que data
de 1437, el Convento de Santa Clara fundado en 1428, el
Convento de Santa Catalina del siglo XVII y el Hospital
de Santiago fundado en 1438 como primera residencia señorial
en Zafra.
También
cabe resaltar la Plaza Chica, centro de la villa medieval,
plaza del concejo y del mercado desde el siglo XIV y la
Plaza Grande de mediados del siglo XV.
En
las calles adyacentes a las plazas pueden verse en las fachadas
manifestaciones mudéjares: ventanas geminadas, algunas
decoradas con azulejería, portadas con arcos adintelados
y labores de lazo, pero es el blanco de la cal, en el uso
del ladrillo y en ciertos elementos constructivos donde
lo mudéjar se mantiene como una faceta más
del gusto popular. Ejemplos son la Puerta de Jerez, La Casa
del Ajimez y la puerta de Badajoz.
En
la judería, último vestigio del asentamiento
de lo judíos en Zafra destaca la Capilla del Cristo
del Pozo y el Hospital de San Miguel.
FERIA
DE SAN MIGUEL; FERIA MULTITUDINARIA
Zafra
se convierte cada otoño en un gran escaparate internacional
de ganado bovino, porcino, ovino, caprino y caballar durante
la celebración de la Feria Internacional Ganadera
y 584 Tradicional de San Miguel.
Un
feria con más de cinco siglos de historia: los mejores
machos y hembras reproductoras, tras una rigurosa selección
en sus respectivas fincas, se subastan en la Feria con el
objetivo de mejorar la cabaña ganadera.
Sus
inicios se remontan al año 1380 cuando el rey Juan
I concedió un mercado semanal a Zafra, ampliado sucesivamente
en 1395 con un mercado por la fiesta de San Juan y, en 1435,
es el monarca Juan II de Castilla quien la amplía con
otro de mayor categoría por la festividad de San Miguel
cuando otorga al conde de Feria un privilegio para organizar
una feria cada año que durase siete días por
la festividad de San Miguel, antecedente de lo que hoy se
celebra.
La
Feria de San Miguel se distinguía por ser una gran
concentración ganadera de ganado porcino, ovino y mular
que, con el paso de los años, se transformó
en una exposición de los mejores ejemplares de nuestra
ganadería celebrándose Subastas Oficiales donde
se adquieren los mejores reproductores para mejorar la cabaña
nacional. Hasta mediados del siglo XX la Feria mantiene su
estructura tradicional y no es hasta la etapa comprendida
entre 1960 y 1992 cuando recibe un gran impulso.
El
año crucial de la Feria de San Miguel es 1992, con
motivo del V Centenario del descubrimiento de América
y en competencia con otras ciudades y ferias, se decide la
realización y promoción de la Feria Internacional
Ganadera, lo que lo dio un impulso definitivo. En este año
se mejora el Recinto Ferial con la construcción de
un Pabellón (actual Pabellón Banesto) y el adecentamiento
de gran parte del recinto. La Feria Internacional Ganadera
y 584 Feria de San Miguel cuenta con una reconocida fama a
nivel nacional e internacional, está considerada como
la de mayor confluencia de ganaderos y es la que impone precios
y criterios. Además de las subastas se celebran distintos
actividades: conferencias, exposiciones artesanales, de maquinaria
agroganadera y alimenticia, así como de todos los productos
que tienen relación directa o indirecta con el sector
del campo y de la ganadería.
Más
de un millón de personas, entre ganaderos, empresarios
y público en general, visitan cada año la Feria
Internacional Ganadera de Zafra, no sólo para conocer
el ganado más selecto del mundo sino para disfrutar
de las exposiciones, actividades culturales, lúdicas
y concursos que se celebran a lo largo de la semana.
Entre
el programa de actividades destaca la celebración del
Rodeo Tradicional en el que se dan cita unas 1.500 cabezas
de las especies caballar, mular y asnal, Se trata de un mercado
libre donde no se realizan transacciones oficiales y los tratantes
son, en su mayor parte, de raza gitana
También
cabe resaltar la exposción y venta de Ganado Selecto:
bovino, porcino, ovino, caprino y caballar, unas 4.500 cabezas
repartidas en 2.200 reses de ovino, 400 de porcino ibérico,
400 de vacuno y 200 caballos de Pura Raza Española.
En
cuanto a los concursos destaca el Concurso Hípico Nacional,
el Concurso-Exposición de Caballos de Pura Raza Española
y los Concursos Morfológicos de Merino Precoz, Hembras
Charolesas y Porcino Ibérico.
CIUDAD INDUSTRIAL Y COMERCIAL
Un
aspecto de la personalidad histórica de Zafra es su
carácter de ciudad industrial y comercial, centro de
un entorno mayoritariamente agroganadero. En el origen de
este rasgo están las comunidades judía y morisca,
asentadas desde tiempos remotos en la villa y amparadas en
los primeros Señores de Feria, y que no se perdió
hasta su expulsión. La actividad mercantil encontraba
su marco en la Plaza Chica y los soportales que rodeaban a
la iglesia medieval, cuya demolición en la segunda
mitad del siglo XVI dio paso a la actual Plaza Grande.
Fundamentales
para el desarrollo del comercio locol fueron las ferias y
mercados que se celebraron por San Juan desde 1395, y por
San Miguel desde 1453. Dichas ferias sirvieron en el tiempo
como elemento dinamizadores de la incipiente burguesía
comercial que aquí se desarrollaba, y que tuvieron
su continuación en el numeroso grupo de comerciantes
procedentes de la Rioja (los cameranos), que se fueron asentando
en la villa a partir del siglo XVI.
El
mantenimiento continuado de la actividad mercantil se vio
recompensado en tiempos contemporáneos con la concesión
del título de ciudad a Zafra en 1882, de la Feria Regional
del Campo Extremeño en 1965, la declaración
de la población como "Conjunto Histórico
Artístico" y en 1992 se concede la denominación
de Feria Internacional Ganadera.
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